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Viana, ruta jacobea

Título: Viana, ruta jacobea
Autor: Labeaga Mendiola, Juan Cruz (1939-)
Publicación: Pamplona. Diputación Foral de Navarra, Dirección de Turismo, Bibliotecas y Cultura Popular, D.L.
Fecha: 1976
Descripción física: 29 p., [4] p. de lám. : il. ; 22 cm.
Colección: Navarra. Temas de cultura popular, nº 266
Fuente: BiNaDi - Biblioteca Navarra Digital
Ficha: https://binadi.navarra.es/registro/00026251
Pdf



Navarra. Temas de Cultura Popular fue una colección editada por la Dirección de Turismo, Bibliotecas y Cultura Popular de la Diputación Foral de Navarra, que llegó a unos 400 números sobre temas diversos, pero principalmente de carácter histórico, cultural y etnográfico. Se inició en 1967 a instancias del entonces máximo responsable, Jaime del Burgo Torres. Hacia finales del siglo xx se realizaron las últimas publicaciones. [mas en Wikipedia]

Conferencia VIII Centenario 6: "El Camino de Santiago Viana-Logroño: Lo que el ojo del peregrino no ve"

Titulo: Conferencia VIII Centenario 6: "El Camino de Santiago Viana-Logroño: Lo que el ojo del peregrino no ve"
Fecha: 14/06/2019
Localización: Viana. Salón de actos C.C. Navarro Villoslada
Autor: Carlos Muntion
Fuente:

Sellos del Camino de Santiago

Fuente: web Los sellos del camino
Alberguería Andrés Muñoz


Ayuntamiento de la Ciudad de Viana
Oficina de Información y Turismo
Oficina de Turismo
Bar San Juan
Cofradía Virgen de Cuevas
Parroquia de Santa María
Refugio Jacobeo Parroquial


Ruta Jacobea - Parroquia de Viana
Albergue Izar
La credencial es el carné del peregrino, el documento personal que te acredita como tal. Se entrega exclusivamente a las personas que peregrinan a Santiago de Compostela a pie, en bicicleta o a caballo. Tiene forma de acordeón y en él figuran los datos del peregrino, así como una serie de casillas en las que se van colocando los sellos de los refugios, las parroquias y otros establecimientos de las poblaciones por las que se va pasando a lo largo del Camino.


En principio, no es necesario poner más de un sello al día, el del lugar donde se pasa la noche, aunque al recoger la Compostela en la Oficina del Peregrino de Santiago “aconsejan” haber recogido al menos dos sellos diarios. Además del cuño del albergue o el establecimiento donde se ha pernoctado, sirve cualquier cuño en el que conste el nombre de la localidad que has atravesado.

Puedes conseguir la credencial en las sedes de los Obispados, en algunas parroquias y en las Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago.

El peregrino documentado con la credencial no adquiere ningún derecho ni ninguna obligación, por lo que únicamente le corresponde a él proporcionarse los medios para llevar a cabo la peregrinación: comida, alojamiento, etc. Nadie puede exigir nada por su condición de peregrino, aunque la credencial da acceso a los albergues.

La impresión de los sellos en la credencial sirve para certificar el paso del peregrino por las distintas poblaciones del Camino de una forma ordenada y continuada. De este forma se puede comprobar con facilidad que ha recorrido el Camino correctamente.

 Hay dos tipos de sellos:

  • Sellos oficiales: son los que se obtienen en las iglesias, las parroquias, los ayuntamientos, los albergues y otras instituciones civiles y eclesiásticas. Según la Oficina de Acogida al Peregrino de Santiago, son los que verdaderamente acreditan que el peregrino ha completado todas las etapas.
  • Sellos comerciales: son los que se pueden conseguir en bares, restaurantes, hoteles, tiendas y todo tipo de establecimientos comerciales. En los últimos años han proliferado como fórmula para atraer a los peregrinos, ávidos de estamparlos en sus credenciales.
Fuente: web Los sellos del camino

El río de Cuevas (1381)

Título: Dietario íntimo
Autor:  Geofroi de Buletot
Fecha: 1381

Estella
3 de abril de 1.381
  Hoy he querido entrar en el hospital de San Lázaro, que se sitúa a la entrada de Estella. He de recoger, en mi cuaderno de andar y ver, las impresiones de la jornada de Pamplona hasta Estella.
  Charlé largamente con algunos compañeros. Me entendí con guías que van acompañando a nobles peregrinos. Nos pusimos a hablar sobre el tema de aquellos que no hacen la peregrinación por verdadera devoción, sino por pasatiempo y por galloferia. Mi interlocutor, que entiende el Camino francés, los tildaba de vagabundos, inútiles, enemigos del trabajo, holgazanes y baldíos.
  Yo no me podía figurar que hubiera seres que se visten a diario la media sotanilla, se colocan la esclavina, se echan a modo de alforja un zurrón al lado, se apoyan en su bordón, se juntan con una daifa, gayamente vestida de romera y a vivir a cuenta de la peregrinación.
  Por cierto, hasta llegar a Logroño hay que guardarse de los ríos malos y venenosos, tales como el de Torres de Sansol y el de Cuevas. Ya llegaremos al río Salado. Poco a poco hemos ido llegando a Puente la Reina, donde hay dos hospitales y un puente mandado construir sobre el Arga por doña Mayor. En el hospital del Crucifijo nos hubiéramos detenido, de no hacérsenos corta la jornada, ya que podíamos haber pasado buena noche. Veo elevarse hasta mis labios el buen vaso de leche con nata espumante que suelen entregar a los peregrinos.


Ver también:

El río de Cuevas en el Códice Calixtino (1139)

Título: Codex Calixtinus o Códice Calixtino. 
Libro V - Liber Peregrinationis. Capítulo VI: Rios buenos y malos en el Camino
Autor:  Aymeric Picaud, monje cluniacense canciller del Papa Calixto II
Fecha: 1139
[...] Por Estella pasa el Ega, de agua dulce, sana y extraordinaria. Por la villa denominada Los Arcos discurre una corriente de agua mortífera, y después de Los Arcos, junto al primer hospital, es decir, entre Los Arcos y el mismo hospital, pasa a una corriente de agua mortífera para las caballerías y los hombres que la beben. Por la localidad llamada Torres, en territorio navarro, pasa un río mortífero para los animales y las personas que lo beben. A continuación, por la localidad llamada Cuevas, corre un río que es también mortífero.
Por Logroño pasa un río enorme llamado Ebro, de agua sana y rico en peces. Todos los ríos entre Estella y Logroño son malsanos para beber las personas y animales, y sus peces son nocivos. Si en España y en Galicia comes alguna vez el pescado vulgarmente llamado barbo, o el que los pictavenses llaman alosa y los italianos clipia, o la anguila o la tenca, ten por seguro que muy pronto, o te mueres o te pones malo. Y si por casualidad, alguien que comió de este pescado no se puso enfermo, eso se debe a que era más fuerte que los demás o a que llevaba mucho tiempo en aquella tierra. Tanto el pescado como la carne de vaca y de cerdo en España y Galicia, producen enfermedades a los extranjeros.[...]
Ver también: 

Jean de Bonnecaze de Pardies

Título: Las peregrinaciones jacobeas. Tomo III
Autor: Luciano Huidobro Serna
Fecha: 1949-1951
Publicación: Madrid, Publicaciones del Instituto de España
Fuente: Biblioteca Digital de Castilla y León
Formato: Libro digital
Ficha
Tomo I, pag. 706-710 (digital 732) - El camino a su paso por Viana


Tomo III, pag. 762 - 763 (digital 781) - Autobiografía de Jean de Bonnecaze de Pardies
tomado de Melanges d'e bibliographie et d'Mstoire. Mr. l'atebe V. Dubarat. Tomo III, ¡p. 193-283. Pau 1898.

1951
1999

Sin dinero, ni saco de viaje, ni pasaporte, salió en 1738 de
noche antes que sus compañeros de peregrinación para esperarles
en un basque. Allí cambió su birrete por un sombrero,
no tenía zapatos e hizo a pie descalzo el camino desde Pamplona
hasta su vuelta a Logroño, donde una viuda movida a
compasión le dio un par de zapatos, que le sirvieron para
llegar hasta ver a su padre. Hizo, según dice, ciento ochenta
leguas descalzo.
En Roncesvalles la nieve le llegaba a la rodilla,, al salir de
esta montaña tuvo lluvia casi constantemente todo un mes,
lo que le costó una hemorragia por nariz y boca durante quince
días. Pero un peregrino italiano le sacó de este estado lastimoso,
causado según él por el saco, arreglándoselo de modo,
que se sostenía con ¡abrazaderas sin pasar' el orillo por delante
del pecho.
En Castilla, calado hasta los huesos se vio obligado a. dormir
en una barraca llena de agua y fango, dando tres sueldos
cada, uno para tener un zarzo y echarle sobre el barro y dormir
en él. Tiemblo, dice, al escribir esto acordándome del
frío que pasé aquella noche. Otra se refugió en un olivar, e
hizo tanto frío, que tuvieron que dormir los tres uno sobre
otro, y esperar hasta las diez de la mañana, sin haber podido
abrir la boea para hablar, y cuando logró hacerlo, le
parecía que se le iban a caer los dientes.
En Viana cerca de Logroño, extenuados de hambre y de
miseria los cuatro viajeros se distribuyeron cada uno por una
parte de la villa para pedir limosna, él tomó la calle mayor
para esperarles fuera de la población; y aunque lo hizo hasta
media noche ninguno apareció. Al amanecer partió solo, y
supo que habían tomado otro camino hacia Compostela, marchó
sin detenerse mucho, y llegó a Santiago un día antes que
ellos, de suerte que ya estaba confesado y comulgado, cuando
ellos llegaron.


Otras fuentes
[...] entre 1748 y 1749, Bonnecaze natural del pueblo bearnés de Pardies, lleva a cabo la peregrinación a Compostela. El relato que deja de la misma es bastante breve y forma parte de una autobiografía redactada en 1777 y titulada Testament politique du sieur Jean Bonnecaze, de Pardies, prêtre chapelain aux forges d'Asson, appartenant a M. d'Angosse, marquis de Louvie 54. [...]
Nous fimes douze lieues de chemin le premier jour. Nous étions a sept heures du matin à Navarrenx. C'est dans cette ville que j'achetai un chapeau pour trente sols et vendis mon béret pour douze sois: je n'avais qu'une mauvaise paire de souliers qui ne me servirent que jusqu'a Pampelune. Depuis lors, je marchai pieds-nus par tout le chemin jusqu'a mon retour a Logroño, ville de Castille, où une veuve, touchée de compassion, m'en donna une paire qui me servirent pourr arriver chez mon père. Je fis au moins cent-quatre-vingts lieues, pieds-nus. (Manier, Bonnecaze y Caumont, 2001: 188)