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Otro cuadro del Principe de Viana de Moreno Carbonero

Título: Presentación del nuevo cuadro del Príncipe de Viana  de Moreno Carbonero
Localización: Salón de plenos de Ayuntamiento de Viana
Fecha: 10-05-2019
Formato: video
Fuente: Asociación Amigos de Viana - facebook
  • video 1 (22:13) Agradecimientos y las vicisitudes del cuadro: Alcaldesa, Araceli y Maribel San Juan, Enrique Martínez Glera (doctor en Historia y galerista)
  • video 2 (14:43) Félix Cariñanos 



La familia San Juan (Galletas Marbú) posee desde 1980 la primera versión del cuadro del Príncipe de Viana pintado en 1881 en Roma por Moreno Carbonero. La otra se encuentra en el Museo del Prado.
Los propietarios han cedido temporalmente (hasta septiembre) la obra a Viana para su exposición en el marco de los eventos de 800 aniversario de la concesión del Fuero de Viana. 
Técnica: óleo sobre lienzo
Dimensiones: 129 x 97 cm

Doña Blanca de Navarra por Moreno Carbonero

Título: Doña Blanca de Navarra
Autor: José Moreno Carbonero
Fecha: 1880 aprox.
Técnica: Óleo
Soporte: Lienzo
Medidas: 2,5 m x 1,81 m
Localización: Negociado. Facultad de Geografía e Historia. Santiago de Compostela. Propiedad del Museo del Prado
Fuente: Patrimonio Artístico de la Universidad de Santiago de Compostela. Catálogo. GoogleBooks


Representa a doña Blanca de Navarra sentada y rezando frente a un pequeño altar. La luz destaca sus facciones e ilumina la pared en la que se apoya la figura pensativa, con un gesto de gran tristeza y mirada perdida, cruzando las manos sobre su regazo.
Moreno reduce la narración de la escena a una solo persona, a su protagonista Blanca de Navarra, esposa de Juan II de Aragón y madre del Carlos de Viana, volcando sobre ella toda la intensidad argumental y dramática de la composición. Recrea a la reina encerrada en el castillo de Ortez. Para lograrlo concentra su atención en el reflejo de la personalidad interior donde el personaje está en un marco espacial donde la estancia adquiere un protagonismo tan destacado como la propia figura, acentuando la sensación de abandono y reclusión. La austeridad cromáica da la composición no se rompe con la alfombra inferior del lienzo.

Ver también El Príncipe de Viana de este mismo autor.

El príncipe de Viana en el Prado

Título: El príncipe don Carlos de Viana
Autor: Moreno Carbonero, José
Fecha: 1881
Técnica: Óleo
Soporte: Lienzo
Medidas: 3,10 m x 2,42 m
Localización: Museo del Prado, expuesto sala 61A
Fuente: Museo del Prado, Madrid
Ficha

Descripción en la galería online del Museo del Prado
Hijo primogénito del rey Juan II de Aragón y de Blanca de Navarra y heredero de ambos reinos, Carlos de Viana tuvo que soportar que su padre le repudiara en beneficio de su otro hijo, Fernando “el Católico”. Sin embargo, ante su creciente popularidad en Cataluña, Fernando le obligó a retirarse de la vida pública, momento que inmortaliza Moreno Carbonero en este cuadro. En la pintura, un resignado don Carlos se entrega a la lectura y el estudio en la biblioteca del convento napolitano donde se refugió, acompañado únicamente por un perro. 
La obra muestra el rigor histórico con que Carbonero acomete en acontecimiento, visible en los trajes y en el estilo gótico del sitial. La fragilidad que transmite el personaje, el gesto de amargo desencanto y la mirada perdida, dan idea de la hondura emocional con que fue abordado el tema por parte del pintor. 
El cuadro llamó la atención de la crítica por reducir a una sola figura todo el argumento narrativo, contrariamente a lo habitual en la pintura de historia del momento.

Comentario en ArteHistoria.com. Junta de Castilla y León
A la Exposición Nacional de 1881 presentó Moreno Carbonero este lienzo, consiguiendo una primera medalla. El lienzo nos presenta al príncipe don Carlos (1421-1461), hijo primogénito de Juan II de Aragón y Blanca de Navarra, heredero al trono de ambos reinos. El príncipe cayó en desgracia tras las segundas nupcias de su padre con doña Juana Enríquez, madre de Fernando el Católico. La popularidad del príncipe en Cataluña motivaría que fuese hecho prisionero por orden real. El saberse despreciado para la sucesión a la corona y el fracaso de los distintos pactos y tratados auspiciados por él, le llevaron a aceptar con resignación su sino y retirarse de la política para llevar una vida dedicada al estudio y la lectura, huyendo a Francia en primer lugar y posteriormente a Nápoles, donde se refugió en un monasterio cercano a la localidad de Mesina, lugar en el que el pintor emplaza al personaje. Don Carlos viste un grueso manto de pieles y se adorna con un gran medallón al cuello, apareciendo en la soledad de la biblioteca conventual, sentado en un sitial de estilo gótico, con la única compañía de su fiel perro a los pies. El príncipe parece pensativo, con gesto de amargo desencanto, recostado sobre un almohadón al tiempo que apoya su pie izquierdo en otro, con la mirada perdida mientras sostiene en la mano un legajo que acaba de leer. Ante él se observa un gran libro en un atril, destacando la librería del fondo, con grandes tomos encuadernados, ocupando el primer plano varios rollos de documentos y grandes volúmenes. El pintor ha reducido la narración a una sola persona, al protagonista, concentrando su atención en mostrar la personalidad interior del personaje, melancólico e introvertido, y en los elementos accesorios que envuelven su figura y que adquieren un protagonismo tan destacado como el propio príncipe. Todos los objetos que le rodean introducen al espectador en el ambiente de abandono, concibiendo todo el conjunto de manera vetusta, de tal manera que hasta los colores son austeros. La luz está muy bien estudiada y la pincelada empleada por el pintor es bastante rápida y empastada, siguiendo el estilo de Pradilla. El lienzo fue adquirido por el Museo del Prado por 5.000 pesetas.