Viana Medioeval, por Becerra - 1957

Titulo: Planos de la recreación idealizada del recinto amurallado medieval de Viana, su castillo y el antiguo palacio o casa real
Autor: Francisco Becerra Abadía
Fecha: 15 mayo 1957
Contenido:  Incluyen dos plantas generales de la ciudad, con sus iglesias, torres, puertas y murallas, así como otros planos de planta, alzados y perspectivas de la casa real, el desaparecido castillo, las puertas y el llamado fuerte del Cueto.
Características: 26 Plano(s) - ms.
Ficha y carpeta de planos en pdf
Nº 6 - Torre y Casa Real.
Plano proyección frente Sur.
Carta manuscrita de la entrega
de la carpeta de planos - recto
Carta manuscrita de la entrega
de la carpeta de planos - vuelto
Excmo. Sr. Vicepresidente de la Diputación Foral de Navarra - Pamplona
  El que suscribe, mayor de edad, natural y vecino de Viana - Navarra tiene el honor de dedicar y donar a este alto centro la adjunta carpeta de 25 croquis, planos y perspectivas de esta ciudad de Viana-medioeval, fruto de mis curiosidades y estudios y trabajos en el tiempo de mi situación de retirado desde el 18 de agosto de 1943 hasta la fecha.
  Hubiera querido presentarlo con un mínimo de literatura fundada en muchísimas notas del archivo de Navarra, tomadas en el tiempo de la última República en que residí en Pamplona como también el archivo municipal de Viana, pero la salud me ha faltado desde hace un año en que sufrí una hemiplegía de la que todavía estoy muy impedido de los miembros del lado izquierdo y muy abatido en las facultades de mi espíritu.
  Pero si estos trabajos forman una [...] labor, confío en que algún día aparecerá algún vianés que complete mi modesto trabajo con el estudio de los demás aspectos de la vida medioeval de nuestra ciudad.
  Entre tanto ruego a esa patriota Corporación, que tenga ahí afectuosa acogida, y sea destinada al Archivo de Navarra en espera de servir de utilidad a algún navarro que cultive los conocimientos de nuestros grandezas pasadas.
    Dios guarde a V.E. muchos años.
Viana 15 de mayo de 1957
[fdo] Francisco Becerra Abadía

Ver también Planos del Castillo por Juan Antonio Olañeta Abadía, 1957 en este blog.

Homenaje a Navarro Villoslada

PRINCIPE DE VIANA
Congreso Internacional novela histórica. Homenaje a Navarro Villoslada
Coordinación: Ignacio Arellano, Carlos Mata Indurain
Año 57. Anejo 1. 1996

Fuente: Biblioteca Digital Navarra
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SUMARIO

  • PRESENTACIÓN 7
  • PRÓLOGO 11
  • Pablo Antoñana Chasco. Evocación sentimental de Navarro Villoslada 13
  • Ignacio Arellano. La historia, esa "grande fantasía" en A Ilustre casa de Ramires, de Eça de Queirós 11
  • Enrique Banús. Una paradoja: los autores de novela "seudo-histórica" en la Alemania del XVIII 43
  • Sylvie Baulo. Novela popular y carlismo : Ayguals de Izco y la Historia-Novela 59
  • Julián Bravo Vega. Aproximación a la novela histórica de Manuel Ibo Alfaro 69
  • Ysla Campbell. La tradición griega en Guerra en El Paraíso de Carlos Montemayor 85
  • Angeles Cardona. La novela histórica catalana en el siglo XIX: estudio de LOrfeneta de Menargues 93
  • Juan José Delgado Gelabert.  Por una literatura de humor. En torno a La visión del Archiduque de Eduardo Mendoza 109
  • María Carmen Díaz de Alda. Símbolo, historia y ficción. Estrategias narrativas en las novelas históricas de José Luis Sampedro 117
  • Ángel Raimundo Fernández González.  Doña Urraca de Castilla en la literatura española de los siglos XIX y XX.. 131
  • Celsa Carmen García Valdés. La bataille des trois rois ¿novela histórica o historia novelada? 141
  • Rita Gnutzmann. De la historia corno literatura y de la literatura histórica 153
  • Solange Hibbs-Lissorgues, Novela histórica y escritores católicos en el siglo XIX: las marcas de un género 167
  • José Javier López Antón. Rasgos y vicisitudes del mito iberista de Aitor 187
  • José Luis Martín Nogales. Guerra civil, memorialismo y discurso en la narrativa de García Serrano .. 213
  • María Pilar Martínez Latre. Ficción e historia en Syncerasto el parásito: noveL· de costumbres romanas.... 223
  • Carlos Mata Induráin. Dos novelas históricas inéditas de Navarro Villoslada: Doña Toda de Larrea y El hijo del Fuerte 241
  • Carlos Mata Induráin. Francisco Navarro Villoslada. Político, periodista, literato 259
  • Antonio Muro. Tiempo e historia en Relato cruento de Pablo Antoñana 269
  • Victoriano Roncero López. Autobiografías del siglo XVII (Duque de Estrada, Estebanillo González): Poesía e Historia 281
  • Kurt Spang. Historia y literatura en Menéndez Pelayo 297

Dibujos de Paret en el Museo del Prado. Bóveda de la capilla de San Juan del Ramo

Título: Dibujos preparatorios para las pinturas al temple que decoran la bóveda de la capilla de San Juan del Ramo, en la Iglesia de Santa María de Viana (Navarra).

San Juan y los primeros discípulos de Jesús
Fecha: 1785
Técnica: Aguada agrisada, lápiz negro, pluma, tinta negra
Soporte: Papel blanco
Tamaño:  429 x 425 mm
Fuente: Museo de Prado

San Juan y los primeros discípulos de Jesús - web del Museo del Prado


La predicación de San Juan
Fecha: 1787
Técnica: Aguada parda, pluma
Soporte: Papel verjurado amarillento
Tamaño:  365 x 365 mm
Fuente: Museo de Prado
El soporte está recortado en forma de trapecio mixtilíneo. San Juan aparece representado a la derecha, sentado bajo una palmera, apoyado en la cruz de caña que le representa; alza el brazo izquierdo hacia el cielo ante una multitud, entre la que destacan las figuras de unos ancianos con turbante, un mendigo semidesnudo y varias mujeres con niños, sobre un fondo de paisaje. 
La predicación de San Juan - web del Museo del Prado

Anales del Reino de Navarra

Título: Anales del Reino de Navarra
Autor: José de Moret
Fecha: 1674 - 1766
Impreso: Eusebio López, Tolosa, 1890
Fuente: Internet Archive

Tomo 1 y 2

Tomo I. Libro VIII. Cap. II. Sección II
Sancho II conquista las tierras desde Los Arcos hasta el Ebro.
10. Como las naves engolfándose toman más viento y navegan más veloces; parece que las armas del Rey, tomando nuevo aliento con los sucesos pasados, comenzaron a tener más veloz la carrera. Y vencido aquel pernicioso tropiezo, que embarazaba, se entró el Rey poderosamente por las comarcas finítimas, que abrigaba aquella fuerza, recobrando de los moros las tierras perdidas en las guerras pasadas, de Los Arcos, Sansol, Torres y pueblos de las comarcas de Viana. De algunos de los cuales, fundidos en uno, se formó después aquella ciudad, hasta tocar con el curso de las armas en el Ebro y el collado, que a su orilla se levanta y llaman Cantabria. En que parece hubo fortaleza en lo antiguo; y se ven hoy en día manifiestos indicios de ella en la parte septentrional del aquel cerro, que más de cerca mira a la ciudad de Logroño.
Tomo 2. Libro XIV. Cap. II. Sección VI. 
Año 1067. Batalla de los tres Sanchos en el Campo de la Verdad, o Batalla de Valdegón
33. Movidos de estas razones, resolvieron los Reyes buscar al rey D. Sancho de Castilla y venir con él a la prueba última. Había ya D. Sancho pasado el Ebro por más arriba, cebado con la prosperidad de los sucesos, y creyendo se le cedía el señorío de la campaña. Y tenia su real en la comarca de donde se fundó después la ciudad de Viana: ocasión para el yerro de algunos escritores, que dijeron se había echado con su campo sobre ella para combatirle. Pero, en hecho de verdad, no se fundó Viana hasta el reinado de D. Sancho el Fuerte, como se verá al año de Jesucristo 1219, que es el de su fundación. Dista el sitio de Viana tres leguas de Mendavia. Y en el espacio intermedio se dilata una erran llanura que llaman el Campo de la Verdad] porque de muy antiguo estaba destinado para los combates de nobles que venían de diversas tierras a combatir armados al uso antiguo de España en los rieptos, y apurar por el hierro la verdad de sus agravios: como si la destreza o la dicha pudieran ser argumento de la verdad y justificación de las armas.
34. En esta gran llanura, habiéndose movido los campos, buscándose de una y otra parte, se dieron vista los Reyes ¡¡Agradable espectáculo a la Morisma el ver afrontados a tres reyes Sanchos, nietos dé D. Sancho el Mayor, para despedazarse con las fuerzas casi todas de la cristiandad de España, olvidados de que hubiese moros en ella!! ¡¡Y dejándoselos banquetear más deliciosamente a la vista de sus estragos, haciendo mesas de su regocijo de las tumbas de sus cadáveres!! De ninguna parte se dilató el venir a batalla: de la de D. Sancho de Castilla, por la fogosidad natural y avilantez de los prósperos principios: de la de los Reyes coligados, determinación tomada de no aumentársela con la detención, después de haber aprestado el ejército. Y puestas en ordenanzas las tropas, y dada la señal de arremeter, se embistieron los ejércitos con grandísimo coraje y ardimiento, encendiendo a todos igualmente, aunque muy desemejantes causas: a los castellanos, la necesidad de vencer, estando tan adentro de tierra enemiga: a los navarros, el dolor y coraje de verlos tan dentro de ella: a los aragoneses, la ansia de mostrar que sus socorros habían tenido mucha parte en la victoria; y a todos, la emulación nacional y la presencia de sus Reyes que, discurriendo por los escuadrones, alentaban a todos con las voces, y reforzaban las batallas, metiendo nuevos socorros donde los pedía la necesidad.
35. Duró no poco tiempo en peso la batalla sin inclinar la victoria. Pero los navarros, con quienes puede mucho la emulación, no solo en junta de naciones diversas, sino entre sí mismos, y con el encono mayor de sus agravios, hicieron un esfuerzo grande por la parte donde peleaba D. Sancho de Castilla: en tanto grado, que descompuesta la vanguardia, se peleaba ya muy adentro. Y D. Sancho, queriendo reparar el daño, le aumentó con el riesgo de su persona. Porque cargándole con fuerza, le derribaron del caballo, y corrió gran riesgo de ser muerto o preso a no haber sido socorrido de los suyos, a mucha costa de los que por librarle perecieron. Y con el clamor alegre del suceso y voces vagas, que le aumentan sobre la verdad en casos semejantes, los aragoneses con nuevo vigor cargaron al enemigo por su parte, de suerte que ya por todas se declaró la victoria. Y D. Sancho, viendo no era posible detener el curso de ella, saltando en un caballo (aquella historia de S. Juan de la Peña y los escritores aragoneses dicen que sin silla ni freno), temiendo quizá ser alcanzado en los esguazos, pocos y peligrosos de Ebro, escapó arrebatadamente de la batalla, dejando en los reales y en poder de los enemigos cuando había robado desde los montes de Oca al Ebro, y al ejército castellano, sin abrigo de plaza cercana a donde retirarse con algún orden, y con necesidad de atravesar el Ebro en la fuga. Con que, seguido por la llanura, quedó del todo destrozado y deshecho por la temeridad y orgullo juvenil, de quien imaginándose invencible, le metió con poca providencia en aquel riesgo. De esta victoria había una memoria en la villa de los Arcos, que dista como dos leguas del campo de esta batalla, y era privilegio del rey D. Sancho García, haciendo merced a los vecinos de aquella villa por lo bien que se portaron en la batalla, y absolviéndolos de portazgos. Pero cuando reconocimos aquel archivo, ya se había sustraído, no solo éste y otros privilegios, sino también un inventario exacto de ellos, hecho por Juan Sáenz de Orbiso, Notario del numero de la villa; y solo duraba en la memoria de varios que vieron el inventario, y en él esta memoria; y en un traslado que de ella y algunas otras sacó de inventario un vecino noble y hombre exacto, aunque con la era de ésta, algo perturbada.
Tomo 3. Libro XVII. 

Tomo 3
Tomo 3. Libro XVII. Cap. V. Sección III. 
Año 1120. Batalla campal en el Campo de la Verdad
8. Lo que más ciertamente pertenece a este año es un acto que descubre las costumbres duras y de hierro de aquel siglo, que remitía a él la justicia en las dudas y pleitos de los pueblos sobre términos concejiles; y se refiere en el becerro de Santa María de Irache. Y
fué; que entre la villa de Mendavia que mandaba el Señor D. García Lópiz de Ejaberri y los de Villamezquina y Legarda, que debían de componer una como barrios y la mandaba el señor D. García Lópíz de Lodosa, se encendió una gran contienda sobre los términos: y en rin, con voluntad de los Gobernadores dichos convinieron los Concejos se redujese el caso a batalla campal de dos, que combatiesen cada uno por su pueblo y quedase el término contencioso por el Concejo del que con voz y nombre de él saliese vencedor: y que eligieron por Mendavia a Sancho Garcés, yerno de Gómez de Cascalla, y por Legarda y Villamezquína á. Sancho Munioz: y fueron ambos a Lizagorría; a jurar las leyes del duelo. Parece que por aquellos tiempos había en Lizagorría, barrio ahora de Viana, alguna imagen de gran veneración ante la cual con mala entendida devoción se juraban los duelos: y que de hay le quedó a aquel campo el nombre célebre de Campo de la Verdad con que se nombra hoy día. Y que el día siguiente, habiendo salido los combatientes armados a la estacada a vista de los Concejos, sobrevino el conde D. Sancho de Pamplona, de cuya descendencia real ya se ha hablado, y aunque en los instrumentos próximamente anteriores no se hace mención de él, por éste se ve vivía todavía, y siempre con la misma autoridad: y ahora la interpuso con gran fuerza con otros señores que venían con él para que cesase el combate y se conviniesen sin él, alegando las inciertísimas sentencias que se disciernen por hierro. Y movidos de su autoridad y buen oficio, los Concejos clamaron uniformes que el camino que había traído el conde D. Sancho fuese el lindero que dividiese los términos. Y así se estableció lo fuese a perpétuo la carrera pública y camino de Mendavia a Estellaa. Y porque Irache estaba interesado en lo de Legarda por las donaciones del rey D. Sancho de Peñalén se tomó en su archivo la razón de este acto.
Tomo 3. Libro XVII. Cap. VIII. Sección III. 
Año 1132. Repoblación de Cantabria
18. El año siguiente 1132 hallamos al Rey disponiendo población en el cerro que llaman Cantabria, sobre el río Ebro, entre las ciudades de Logroño y Viana. Vese esto en dos instrumentos suyos de este año. Uno, de la Iglesia de Calahorra. Por el cual dona el Rey a D. Fortuño Aznaréz de Medina, que dominaba en Tarazona, Filera, Santa Olalla y Peña, por sus muchos servicios para él y su posteridad la torre de Almudébar, en Calahorra, con todos sus términos. Y dice da la carta en la era 1170, en el mes de Marzo, en aquella población de Cantabria. Dice reinaba en Aragón, Pamplona, Cerezo, S. Esteban, Sobrarbe y Ribagorza. Hace mención de los Obispos; Arnaldo Dodón, en Jaca y
Huesca, Pedro Guillermo, en Barbastro y Roda; García Majones, en  Zaragoza, Miguel, en Tarazona y Soria: Sancho, en Irunia; y otro Sancho, en Calahorra y Nájera. De los señores y con alguna novedad; D. Pedro Tizón, en Cervera, Monteagudo y Estella; D. Cajal, en Nájera, Daroca y Viguera; D. Iñigo Jiménez, en Calatayud. y Tafalla; D. Fortuno López, en Milagro y Soria; el Conde de Pórtico, en Corella y Tudela; D. Centullo, Vizconde, llamándole hijo de D, Gastón, en Uncastillo y Zaragoza; D. Lope Garcés, en Alagón y Epila, y el ya nombrado y a quien se hace la donación, D. Fortuno Aznárez, en Filera, Santa Olalla, Peña y Tarazona.
Tomo 3. Libro XVIII. Cap. VIII. Sección I. 
Año 1148. Pezolas en el término de Viana
3. Y también es de éste un trueque por el cual el obispo D. Lope con voluntad del prior D. Bernardo y todo el Capítulo de Pamplona, da a un caballero por nombre D. Calvet todo el heredamiento de Pezolas en término hoy de Viana, que se fundó después, exceptuando la iglesia y décima que se debía a Santa María y al hospital de Roncesvalles, y recibe de él los heredamientos que tenía en Gundulaín. Reinando dice, el Rey D. García en Pamplona. Tudela, Álava y Vizcaya: y dominando el conde D. Ladrón, en Aibar, en Legún y Guipúzcoa, y D. Pedro Atarés, en Elesues, que es Villafranca: y el señorío allí de este caballero y nombre antiguo de aquel pueblo quedan varias veces advertidos.
Tomo 4
Tomo 4. Libro XIX Cap. IV. Sección VI. 
Año 1219. Fundación de Viana por Sancho el Fuerte
34.
i É® ^*^^ castellanos y lugares cercanos á la frontera tuvo
1219 -^4 g Iparticular cuidado el Rey de agregarlos al patrimonio
Real con permutas semejantes ó compras por la mayor seguridad de la frontera, que se defendía mejor así. Y esta misma atención le motivó al Rey la fundación de una nueva y muy in- signe población en la frontera de su reino, y es la de Viana, juntando
en ella varias aldeas de su contonor, de que duran vestigios de las
iglesias; y los nombres de los pueblos en los términos que se llaman
hoy, como solían en lo antiguo los pueblos Y no pocos años después
de la fundación que pertenece al año presente 1219 duraba en los instrumentos públicos elegirse y nombrarse los jurados de su gobier- no cada cual con el nombre del Consejo antiguo que representaba y
en cuya memoria se elegía. Los pueblos distintos que ahora se fundieron en uno con el nombre de Viana eran: Longar, Tidón, Prezuelas, Cuevas, Piedrafita, Soto, Cornava que parece el antiguo Curnonio de Ptolemeo y Goraño: y también Bargota, que aunque no pare- ce se despobló, quedó anumerada á Viana y como barrio suyo. De
donde resultó quedar Viana con muy dilatados términos y por la mayor parte de muy grande fertilidad. Y si la disposición del terreno admitiera con más. abundancia el beneficio del riesgo, sin duda aún
En es-mucho mayor. Eligió el Rey para planta de la nueva población un codeMene^^^^^ dc muy igual llanura en la cumbre y con pendiente por la parte
porcier-de Oriente, Mediodía 3' Occidente, desde donde despeja con recreo
*Aiesón'mucha y muy agradable campaña. Sola la entrada por Septentrión es
que deijj^j^a aunque embaraza la vista por allí una cercana montaña.
muy SO" '
, ^ * tiguo 35 Dió el Rey á los nuevos pobladores, como lo dice en su fuero,
ya*pue-de suelo suyo doce estadios de largo y tres en ancho, (cada estadio
nombre^^ medida de ciento y veinte y cinco pasos ) Y para llamar muchos
de via-pobladores les dió fuero muy favorable y de muchas y muysingula-
°que res inmunidades, que fuera largo de contar. Entre ellas en las franquegl^°\\za. de todos sus términos libremente y sin reconocimiento alguno,
garon Solo á los que fabricaren molino en el Ebro pone cinco sueldos de
máa.'^^'reconocimiento al Rey, y esto solo por el primer año. Y aún de este exime á los que los fabricaren en heredades ó huertos suyos. Adsuélvelos de pagar lezta en todo su Reino: y en los juicios de fuero de
batalla, hierro ardiendo ó agua cálida. Y quiere que la averiguación
sea por testigos y á falta de ellos por juramentos, y que estos hayan
de ser á la puerta de la iglesia de San Félix: que el alcalde haya de ser
hijo de la misma villa. En cuanto al derecho de las calonias, que el que fuere hallado haciendo algún daño en heredad ajena, siesdedia,
pague cinco sueldos; si de noche, diez libras. Y que de uno y otro sea la mitad para el rico hombre, que tuviere en honor á Viana, y la otra mitad para el príncipe ó señor de la tierra Que el fiador no esté
obligado á responder hasta después de medio año. A los clérigos al?-
REY D, SANCHO EL FUERTE I97
suelve de todas cargas, en especial de las de la guerra: y quiere que
solo velen en salmos, himnos y oraciones y gocen de toda franqueza.
Lo cual dice hace por amor de Dios y por las almas de los reyes sus
padres, y quiere no salgan á hueste sino ú sola batalla campal. Así
habla. Y es denotar que para ella á todos alcanzaban la obligación.
36 Fortalecióla el Rey de muy firmes muros y torres, de que
duran vestigios de gran fortaleza, como previera habia de cargar mucho la guerra allí después de perdida la Rioja y previniera en Viana una muralla firme de la frontera. No le engañó al Rey ni el recelo ni
la esperanza. Porque en ella como en roca firme contrapuesta ú las borrascas han golpeado con frecuencia las olas de la guerra y rebatídose felizmente por el grande esfuerzo y suma lealtad de los de Viana, que merecieron el insigne y
público testimonio que de su valor y
fidelidad dieron los Estados del Reino juntos en Cortes en carta que
escribieron á la reina Doña Blanca, viuda recientemente del rey D.
Enrique y tutora de su hija Doña Juana, de que se hablará á su tiempo: y délos honores, con que en continuación de sus grandes servi- cios á la Corona la decoraron los reyes posteriores, erigiéndola á ca- beza de principado de los primogénitos herederos del Reino con títu- lo de ciudad y muchas franquezas y privilegios.
37 Tres cartas de este fuero, y al parecer todas originales, que se debieron de multipHcar para la seguridad de conservarse, se hallan en el archivo de Viana: una en latín, dos en el romance, que comenzaba á usar, todas del mismo contenido, y todas con el signo de la águila, y diciendo el Rey: Corroboro y confirmo esla carta de fuero con este mi signo de la efigie de la águila En lo cual parece dio á
entender comenzaba ya á introducirse algún tanto el nuevo de las cadenas. Porque sino bastaba decir la firmaba con su signo acostumbrado; pues era tan supuesto y conocido en veinte y cinco años de
reinado. Es fechada en Tudela en el mes de Abril de la era MGGLVII.
Y después de su reinado se nota era obispo de Pamplona D. Guillermo, y de los señores con honores del Rey y títulos de señores;
D. Juan Pérez de Baztán, teniendo Laguardia; D. Juan de Bidaurre,
la Puente de la Reina; D, Martín Iñíguez, á Buradón; D. García xMartínez, S. Juan del Pie del Puerto; D. Pedro Martínez de Subiza, á Cáseda; D. Jimeno de Rada, á Santa MARÍA de Ujué; D. Lope Ortiz
de Arce, á Burgui; D. Pedro Guillen de Castellón, á Andosilla;
D. García Jiménez de Huárriz, á Eslaba;D. Pedro Jiménez de Huárriz,
á Almayar (es Maya); D. Guillen de Mendoza, á Mendigorría; D. García de Oriz, á Caparroso; D Lope de Oriz, á Miranda; D. Diego Alvarez, á S. Vicente; D, Pedro Jordán, á S. Martín de Uns; D. Fortuno
Aznárez, á Alesues (es Villafranca); García Arceiz dejaniz, á Labraza; D. Sancho Fernández de Montagudo, á Gallur; D. Pedro Jiménez

de Olleta, á Peralta; D. Martín López de Novar, á Santacara; D. Pedro Cristóbal, Canciller.


Tomo 5



Tomo 6

Tomo 7

Tomo 8

Tomo 9

Tomo 10

Tomo 11

Tomo 12

Los Anales del Reyno de Navara - Gran Enciclopedia de Navarra

Expediente de la mina de petróleo Yvey en Viana, 1922

Título: Expediente de la mina de petróleo Yvey en Viana
Autor: Gobierno Civil de Navarra
Fecha:  1922
Fuente: Archivo de Navarra - Expedientes de Minas

  • Mina Yvey 
    • Expediente 2528 - Ficha
    • Libros de planos de demarcación - Ficha
  • Mina Yvey 2ª
    • Expediente 2528bis  - Ficha
    • Libros de planos de demarcación - Ficha

Plano de demarcación de la mina Yvey, Viana
Plano de demarcación de la mina Yvey 2ª, Viana
Expediente de registro minero nº 2529
Sello del Ayuntamiento de Viana - 1922

Mujeres de Navarra, s. XVI

Título: Códice de trajes (Códice Madrazo-Daza)
Autor: desconocido
Técnica; plumilla decoradas a la aguada con vivos colores
Fecha:  ca. 1540
Fuente: Biblioteca Digital Hispánica - Ficha
p,23 - IN NAWARA (en Navarra) 
La Biblioteca Nacional de España cuenta entre sus fondos con un importante manuscrito alemán del siglo XVI: el Códice de Trajes. Fue adquirido por el Ministerio de Cultura a una colección particular en diciembre de 2010, y contiene un repertorio de ilustraciones de vestimenta, a la aguada, de España y de diversos países del entorno imperial de Carlos V, así como de otros lugares lejanos como América y África. De origen anónimo, con epígrafes en alemán, es obra de taller, pero su gran rareza, su importancia como fuente para el conocimiento de las costumbres y la moda en la época, y la encantadora belleza de sus imágenes lo convierten en una obra excepcional.

Labradores de Navarra, 1825

Título: Labradora y labrador de Navarra 
Autor: Carrafa, Juan (1787-1869)
Técnica; Grabado
Fecha:  1825
Fuente: Biblioteca Digital Hispánica - Fichas
Labradores navarros, 1825

Viana en 1802, 2825 personas

Título: Diccionario Geográfico-Histórico de España: por la Real Academia de la Historia
Sección I. Comprehende el reyno de Navarra, señorío de Vizcaya y provincias de Álava y Guipuzcoa.
Tomo II pag. 443
Imprenta de la viuda de D. Joaqin Ibarra,
Fecha:  1802
Fuente: Google Books

VIANA, c. de la mer. de Estella, cabeza de su 4.° part., dióc. de Calahorra, r. de Navarra. Su asiento es llano sobre una colina con pendiente por e. s. y o., desde donde se descubre mucho y alegre horizonte. Sola la entrada de n. es suave, aunque un vecino montecillo estorba por allí las vistas. El suelo es de mucha miga, y las cosechas abundantes : la de vino consiste en 300 cargas, la de trigo en 500 robos y la de cebada en 400: en sus dilatadas dehesas se mantienen 180 cabezas de ganado menor y 300 de vacuno. Se coge aceyte, legumbres y otras semillas para el abono del pueblo. Confina por n. con Cornago, por s. con el cerro de Cantábria y Logroño, y por o. con Oyon. El vecindario consiste en 2825 personas. Fundó esta ciudad en 1219 D. Sancho el fuerte para asegurar por aquella parte su reyno contra las pretensiones de Castilla. A este fin reunió en el actual sitio de Viana las aldeas de Longar, Tidon, Prezuelas, Cuevas, Piedrafita, Soto, Goraño y Cornava. Esta última creen algunos ser el Curnonio de Tolomeo. Tambien se agregó Bargota, aunque no se despobló enteramente. El P. Aleson tiene por cierto que ántes de estos tiempos habia ya poblacion con el nombre de Viana en el lugar que ahora ocupa, y que D. Sancho no hizo mas que engrandecerla por la agregacion de las mencionadas aldeas. Esta opinion nada tiene de inverosímil; pero es una pretension sin apoyo alguno sólido en la antigüedad la del maestro Argaiz y otros autores de poca crítica, los quales quieren que el nombre de Viana sea una corrupcion de Diana, por un célebre templo que tuvo allí, la gentilidad y dió orígen á la actual poblacion con las viviendas de los sacerdotes del ídolo, y de otras gentes atraidas de la devocion de su Diosa. Estribando todo este cuento en el catálogo de los santos mártires de la persecución da Diocleciano atribuido á Gregorio, obispo de Granada; y siendo esta obra una produccion de los corrompedores de nuestra historia, como ya lo probó D. Nicolas Antonio en su Biblioteca antigua l.2. c. 3., es ocioso detenernos en impugnar esta fábula. Lo que hay de cierto es que Sancho el fuerte sacó de su obscuridad á Viana, si habia pueblo de tal nombre anteriormente, ó le dió ser eligiendo por mas oportuno el sitio de Viana para formar una plaza de armas respetable en la frontera del reyno. Pero lo primero, esto es, que habia ya poblacion de Viana, es lo mas cierto, y se infiere de que años adelante los vecinos de las aldeas reunidas conservaban sus jurados separados, hasta que se confundiéron con el tiempo al modo de lo que sucedió en Pamplona y Estella. Todavía se ven vestigios de las iglesias de las aldeas, cuyos términos unidos y agregados hiciéron grandes los de la nueva poblacion. Para acelerar ésta concedió el rey á los nuevos pobladores grandes privilegios, dióles franqueza de todos sus términos, absolviólos de lezda en todos sus reynos, y del juicio por batalla, hierro ardiendo y agua caliente, siendo su voluntad que la averiguacion se haga por testigos, á falta de éstos por juramento que se debia hacer á las puertas de la iglesia de S. Felix. Quiso y ordenó que el alcalde fuera hijo del pueblo. 
En órden á las colonias dispuso que por el daño que se causare en el dia se paguen 5 sueldos , y por el daño hecho de noche 10 libras, la mitad para el ricohombre que tuviere en honor la tierra, y la otra mitad para el príncipe ó señor de ella. En, este fuero se manda que el fiador no esté obligado á responder por su fianza hasta pasado medio año. Los clérigos no estaban aún exèntos del servicio de las armas. Pero el rey que deseaba se ocupasen los ministros del culto en los salmos y oracion, los eximió de las cargas públicas, y particularmente del servicio militar, ordemando que en adelante no salieran con motivo de hueste, excepto el caso de batalla campal. Por donde se ve que la inmunidad eclesiástica fué creciendo por la liberalidad de los príncipes, y que aun así no habia llegado á principios del siglo XIII al punto en que ahora se halla. Honró de este modo á Viana su fundador, y la ciñó de fuertes muros para que sirviera de antemural al reyno en caso de perderse la Rioja. No se engañó en esta idea D. Sancho, y los de Viana correspondiéron con valor y lealtad á la confianza de sus reyes. Teobaldo II remitió los homicidios casuales con todos los que sucedian, la frase del privilegio, senes culpa de hombre. La fecha de esta gracia es de 2 de julio de 1270, estando el rey en la Roca de Marsella. D. Enrique los absolvió del derecho llamado quartos de cotos, que era una menuda imposicion en montes y tierras, hecha, á lo que parece, por los merinos. El rey motiva esta gracia, diciendo que no se usaba tal impuesto en otro pueblo del reyno: este indulto es de 28 de julio de 1271. Luis Hutin y Felipe II de Navarra confirmáron los fueros á los vianeses por su constante lealtad. Cárlos II á 5 de julio de 1351 eximió del derecho de peage las mercaderías que se llevaban á Viana por el aprecio que siempre hizo de aquellos naturales.
Años adelante en 1368 , estando el rey en Olite á 7 de agosto, absolvió á los de Viana del censo ánuo de 10 libras de carlines blancos, que por derecho de fonsadera le pagaban los vecinos, en atencion á que éstos le sirviéron con 300 de la misma moneda en sus apuros. Un mes adelante, esto es, á 15 de setiembre, estando en Pamplona, vendió á los de Viana por precio de 3100 florines el lugar de Agoncillo con su castillo, la aldea de » Veliella, que es hi cerca, los quales nos habemos de nuevo ganado é conquistado, é así bien la nuestra aldea de Lazagorria con » todos sus términos é pertenencias.» Debia el rey al concejo de Viana 2500 florines de provisiones que le habia adelantado para el exército que tuvo delante de Logroño, y se vió precisado á mantener, como lo dice su diploma, o por pagaré retener las »gentes d'armas que nos convino tener por cobrar las tierras de Alava, et otras que antiguamente fuéron de la corona y reyno de Navarra, que conquistamos de nuevo, &c.» Por esta causa quiso que se tomasen en cuenta de los 3100 florines los 2500 que tenian adelantados los de Viana. La reyna D.ª Juana, muger de Cárlos II, en ausencia del rey perdonó á los vianeses parte de la multa en que fuéron condenados por haber sido muerto una noche dentro de la villa Martin de Araiz escudero. Los términos del indulto son estos: » Por quanto el concejo de Viana fué condenado á pagar 400 florines por la muerte de Martin de Araiz escudero, y que habiendo pagado los 300 pedia remision de los cien restantes esgoardando ella los buenos servicios, y las grandes cargas que el dicho concejo ha sostenido tanto en la empresa de la villa de Logroño, como en otras cosas, y queriéndolos galardonar, les remite los cien flori»nes con gracia especial, y con poder que tiene del rey su señor, y manda dar esta carta sellada. Dada en Esteylla 2.º dia de agosto lo ayño de gracia mil CCCLX et 
nueve.»
No contenta con esto la reyna goberbernadora escribió una carta al hermano del muerto para que cesara en su venganza. Copiarémos algunas cláusulas que descubren las costumbres del siglo. »A Lope de Andueza, escudero, salut. Bien sabedes como al tiempo que el rey nuestro señor entró en la villa de Logroño Martin Ruiz (en la escritura anterior se dice Araiz), vuestro hermano, fué muerto de noches en la villa de Viana, sobre la qual muerte nos oviésemos fecho prender ciertas personas de la dicha villa, et porque en aquella non se fallaba clarament qui habia fecho la dicha muerte, se ha ordenado et mandado por los del nuestro consejo que cien florines sean dados á vos como hermano para facer cantar capellanías por su ánima, et que con esto vos ayades de finar la enemistad por vos et por las creaturas de dicho muerto , et dar paz et tregoa al concejo de dicha villa de Viana, et á todos los vecinos et habitantes del dicho lugar.» Ordena á Lope que comparezca en su consejo á recibir los cien florines al tercer dia despues de la próxima epifanía, y no haciéndolo, añade: "Nos desde agora para entonz les finamos la dicha enemistad, et les damos paz, fin et tregoa á los de Viana por vos et por todos los parientes, et valedores del dicho muerto, et vedamos et defendemos á vos é á ellos só pena de incorrer en caso de traycion que á los dichos de Viana, ni á ninguno de ellos non fagades mal, daño, ni villanía en personas nin bienes como á aqueyllos con quienes habedes paz, fin é tregoa. Dat. en Olit. XV dias de diciembre, ayño de gracia mil CCC, sixanta, é nueve.” Se ve por este suceso el estado de la legislacion criminal en aquel tiempo en que se permitia á las partes la venganza para castigar, no solo los delinqüentes conocidos, sino los comunes que carecian de culpa, solo porque en su territorio se habia cometido el delito. Sin embargo se ve que el gobierno no aprobaba enteramente lo que permitia, precisado sin duda del demasiado poder que la ley y la costumbre daba á los ricoshombres é infanzones, por no hallarse aún refundida toda la autoridad en los soberanos y sus tribunales. El rey D. Cárlos III de Navarra hallándose en Tudela, á 20 de enero de 1423 erigió en principado á Viana para honrar á los primogénitos herederos del reyno con su título. A este fin le agregó las villas de La Guardia, S.Vicente, Bernedo, Aguilar, Uxerevilla, Poblacion, S. Pedro, Cabredo con sus castillos y aldeas, y los lugares de Val de Campezo con los castillos de Marañon, Toro, Ferrera y Buradon. El diploma de esta gracia se halla inserto en las leyes de Navarra: posteriormente agregó el mismo rey las villas de Corella, Cintruénigo, Peralta y Cadreita.
Merecian bien estas honras los de Viana por su lealtad y valor en la defensa del reyno. Es célebre la que hiciéron contra Castilla en 1275 sufriendo un cerco de dos meses que mandó el infante D. Fernando. Las circunstancias y el modo hiciéron mas célebre la accion, porque viendo los vianeses el reyno dividido en facciones y bandos baxo el gobierno de una reyna niña y ausente, qual era D.ª Juana, y que no habia, en el estado fuerzas que oponer al castellano, resolviéron al acercarse el exército enemigo talar y asolar todas sus aldeas, á fin de infundir terror á los sitiadores con hecho tan resuelto. El infante, despues de haber intentado por todos medios rendir la plaza, se vió forzado á levantar el sitio. Mas dichoso que éste fué contra Viana el rey de Castilla D. Enrique en 1461; pero el sitio no fué ménos glorioso á los sitiados. Defendia la plaza mosen Pierres de Peralta, condestable entónces de Navarra, que resistió con gran ánimo todos los ataques del enemigo, y á no tener que hacer frente sino á los hombres, hubiera conservado la ciudad; pero la hambre le obligó á capitular y rendirse. Habla de esta entrega con elogio la princesa de Navarra D.ª Leonor en un privilegio concedido á los vianeses en 1467 á 19 de octubre estando en Estella, en el qual despues de referir como sitió el rey D. Enrique á Viana y la combatió todos los dias con bombardas, trabucos, cortantes y otras diversas artillerías »virilmente por muchos dias se defendiéron los de la dicha villa, fasta tanto que falleciéndoles provision é mantenimiento morian las gentes, é viniéron en tiempo que comian caballos é otras fieras inusitadas, é así afligidos, é por mas no poder comportar con expresa licencia é mandado del rey mi señor, se rindiéron al rey de Castilla, en poder del qual é de sus capitanes así tiranamente » ocupados estuviéron por espacio é tiempo de cinco años, &c. &c.”
Entró en la villa D. Gonzalo de Saavedra, capitan general de Castilla, y miéntras él entraba por una puerta con la alegría del triunfo, mosen Pierres de Peralta, que era hombre de mucho punto, salia por otra vestido de luto, manifestando el dolor que le causaba su desgracia. No tardáron los de Viana en repararla, y ayudados del obiso de Pamplona, conde de Lerin, D. Luis de Beaumont, echáron del castillo en que tenian encerrado al gobernador castellano. En esta empresa gastáron los de la villa 60743 libras carlines, suma muy considerable en aquellos tiempos. No debió importar ménos el daño que causó al vecino la cabalgada que Fortuño de Toledo hizo desde Santo Domingo de la Calzada y Logroño, en la qual taló 90 peonadas de viñas y arboleda fructífera. En consideracion de estos daños D.ª Leonor concedió á Viana en el privilegio citado, ademas del que tenian el lúnes, un mercado franco todos los miércoles, con tanta amplitud, que en poco tiempo se repobló la villa de los pasados desastres. D. Juan de Amiax celebra el valor de las mugeres de Viana en aquella ocasion, y dice que no ménos las doncellas que las casadas, disfrazadas con los vestidos de sus hermanos y maridos muertos, hiciéron señaladas proezas. Por ellas D. Juan II de Aragon y Navarra concedió á Viana por su escudo las barras de Aragon, agregándola á su corona con motivo de los ruidosos disturbios de su hijo el desgraciado D. Cárlos, príncipe de Viana. Es ciudad con voto en córtes, y goza el derecho de vínculo ó pósito de trigo, bien que con algunas restricciones. 
Entre Logroño y esta ciudad se halla el cerro de Cantábria. Fué sitio célebre en la edad media. Algunos hacen subir sus memorias hasta la dominacion romana, y aun se ha dicho que de sus ruinas se engrandeció la ciudad de Zaragoza despues de la guerra cantábrica; pero estas noticias no tienen apoyo alguno. La ciudad Cantábria es desconocida de Tolomeo y geógrafos antiguos, y la primera memoria legítima que hallamos de su existencia es de la era 1170, año 1132, en que D. Alonso el batallador, en dos instrumentos suyos de marzo y abril, su fecha en la poblacion de Cantábria sobre Logroño, y segun conjetura Moret Anal. l. 17. c. 8. $ 3., disponia el rey poblar aquel cerro. Que él hubiera estado ó poblado, ó por lo ménos fortificado con castillo mucho ántes, lo da á entender el monge Vigila de Albelda, diciendo que D. Sancho, el que se coronó en Pamplona en 905, conquistó por Cantábria todas las fortalezas desde Náxera á Tudela. Aquí la voz Cantábria no puede significar la tierra de los antiguos cántabros, sino el pais donde está el cerro de que hablamos. Para dar nombrc á la tierra debia ya ser famoso el sitio, y no siéndolo este monte por su elevacion, magnitud ni otra particularidad fisica, es preciso atribuir su fama á alguna fortaleza ó poblacion considerable, la que no es extraño fuera arruinada en los dos siglos que mediáron en tre Sancho y D. Alonso, segun la varia fortuna de los árabes y cristianos. 
El príncipe D. Cárlos de Viana, hablando de la expedicion que refiere el monge Vigila de D. Sancho, dice: »Tomó muchos lugares en el ducado de Cantábria, ntre los quales habia uno que hoy llaman Sancho Abarca.” Segun este modo de hablar se pudiera sospechar que quiso indicar que el ducado de Cantábria de que hablan nuestros escritores en la entrada de los árabes se extendia de Tudela á Náxera, y que de este territorio fué señor D. Pedro, padre de D. Alonso I y tercer rey de Asturias. Esta noticia la tomó D. Cárlos, ó la infirió de lo que dice el arzobispo D. Rodrigo l. 6. c. 24, hablando del rey D. García, de quien dice haber juntado con Navarra el principado de Cantábria. Gerónimo Zurita en su Cantábria, como tan venerador de la autoridad del arzobispo, conviene en situar aquel ducado en las riberas del Ebro, diciendo: » Que el asiento principal de aquel estado de Cantábria desde lo antiguo fué la ciudad de Náxera." Sin embargo ántes del arzobispo no hallamos memoria alguna de ducado de Cantábria en estas partes, aunque es innegable que en la region de que hablamos fué conocido el nombre de Cantábria, ó como de territorio, ó como de fortaleza y punto principal. Pudiera sospecharse que la Cantábria, desde donde Wamba acometió y sujetó á los vascos, fué esta parte de la Rioja. Lo mismo se puede colegir de un texto del Albeldense, que dice: Prius feroces Vascones in finibus Cantabriae perdomuit Wamba. Por un pasage de S. Braulio en la vida de S. Millan parece hubo en las cercanías donde habitaba el santo una ciudad dicha Cantábria, cuya ruina profetizó en 574, y todas las circunstancias favorecen al sitio del cerro vecino á Viana. S. Isidóro en el libro 9. de sus Etimologías cap. 2., dice: Cántabri á vocabulo urbis et Iberi ammis, cui insidunt, appellati. Y estas palabras confirman la existencia de la ciudad en su tiempo, ó por lo ménos su memoria. 
Zurita no adoptó esta etimología, creyendo que en caso de poderse adoptar lo que dice el santo, la ciudad se llamaria Canta ó Cantia; pero no reflexionó que el mismo santo, hablando de la Celtiberia, advierte que se dixo así de los celtas y del rio Ibero ó Ebro. Por donde es claro que los cántabros, segun S. Isidóro, tomáron nombre de la ciudad que se llamaba Cantábria. Se dirá que el cerro de este nombre no cae en el pais de los verdaderos cántabros que ocupan las fuentes del Ebro; pero á esto se responde que la Cantábria en tiempo de Julio César comprehendia á mas de aquellas tierras las provincias vascongadas, y parte de la Rioja y Vasconia. Y aunque despues se estrechó el nombre, y la cabeza de la region cántabra quedó fuera de los cántabros occidentales, en tiempo de los godos, segun parece de los escritores del tiempo, volvió á extenderse aquel nombre. Sobre este punto puede verse al continuador de la España sagrada tom. 32. pág. 66., y de todo resulta que el condado de Cantábria puede fixarse con alguna probabilidad en estas partes. Viana podrá con esto aspirar á la gloria de haber sido el teatro y tal vez patria de D. Pedro, duque de Cantábria, y de su hijo D. Alonso el católico, que tanto contribuyó al engrandecimiento del reyno de Asturias; bien que parece poco creible que al entrar los árabes se mantuvieran aquellos señores pacíficamente en las riberas del Ebro. Pero aun quando se retiraran á las montañas de Santander y tierras ásperas, nunca se disminuirá la gloria que resulta á los vianeses de haber sido su territorio la cuna y asilo de los fundadores del reyno de Asturias, y mas si fué esta Cantábria donde se acogió ántes de la ruina del reyno gótico el célebre D. Pelayo, y desde entónces contraxo amistad con el duque D. Pedro, concertó con él poco despues el plan la restauracion de la monarquía. Por lo dicho se colige que el cerro de Cantábria tuvo poblacion de este nombre en tiempos antiguos; que arruinada ya desde la prediccion de S. Millan, y mas con las entradas de los árabes, quedó despoblada, hasta que la restauró D. Alonso el batallador y que por último, despoblada de nuevo, dió lugar al engrandecimiento de Viana en el confin de los vascos y berones. 
En el dia se gobierna Viana por un alcalde y su cabildo de regidores: se celebra en ella un mercado franco todos los juéves, y una feria por la Magdalena en lugar de las que tuvo antiguamente. Para el gobierno eclesiástico hay dos parroquias, cuyos, diezmos están unidos, y su valor asciende á 4500 ó 5000 pesos. La parroquia de S. Pedro apóstol tiene 15 beneficiados y un sacristan mayor sacerdote con algunos sirvientes. En esta iglesia se ve una custodia de plata, obra moderna de peso de 22 arrobas y 21 libras. La otra parroquia es de la advocacion de nuestra Señora, y la sirven 15 beneficiados. Dependen de ésta los anexos de Bargota y Aras: en el primero hay 5 beneficiados y en el segundo 2. Los edificios de las dos parroquias son grandes y bien adornados. Hubo casa de canónigos de S. Anton, á la que favoreció Cárlos II. En el día hay un convento de S. Francisco, y los años pasados se contaban en él, 38 religiosos. Para los pobres se ve un hospital de poca consideracion en que hay dotadas cinco camas, y en ellas se asiste á otros tantos enfermos. Es célebre en Viana la ermita de S. Miguel por un letrero que se dice haber existido en ella, y era: Paulus praeco crucis dedit nobis primordia lucis. Hoy no existe la inscripcion ni persona que la haya visto. De ella se ha querido probar no solo la venida de S. Pablo á España, sino su predicacion en el territorio de Viana: pretension harto infundada para detenernos en refutarla. Ni merece mas crédito la noticia del maestro Argaiz. citando el martirologio de S. Gregorio, obispo iliberitano, en que se lee: Dianae circa Cantabriam S. Petrus, qui cum noluisset sacrificare in ignen adductus, as coelos evolabit, Ya diximos al principio el ningun aprevio que merecia el escrito atribuido á Gregorio. Porque no habiendo sido conocida Viana hasta el siglo XIII, desde luego no tiene apariencia de verdad ni la memoria de la predicación de S. Pablo en aquel territorio, ni el martirio de S. Pedro. Ademas que aquel hexámetro leonino no arguye gran antiguedad, y no puede probar sino un capricho de algun poeta de los siglos posteriores a la fundación o engrandecimiento de Viana.

ARAS , l. del part. de Viana , mer. de Este.lla , dióc. de Calahorra , en el r. de Navarra , situado al s. de Antoñana y n. de Viana , ‘.en el confin occidental del reyno.
Consta de 66 personas gobernadas por un alcalde pe aneo que elige el pueblo : su parroquia del título de santa María está servida or un cura 2 beneficiados.


Otros:
  • Sección I. Tomo I  Google Books
  • El "Diccionario geográfico-histórico de España" de la Real Academia de la Historia. Carmen Manso Porto. Iura vasconiae: revista de derecho histórico y autonómico de Vasconia, ISSN 1699-5376, Nº. 2, 2005, págs. 281-332. Dialnet PDF

Dibujos de Paret en el Museo del Prado. Pechinas de la capilla de San Juan del Ramo

Título: Dibujos preparatorios para las pinturas al temple que decoran las pechinas de la capilla de San Juan del Ramo, en la Iglesia de Santa María de Viana (Navarra).
Fecha: 1786-1787
Técnica: Aguada pardas, pincel
Soporte: Papel verjurado amarillento
Tamaño:  250 x 250 mm aproximadamente
Fuente: Museo de Prado

La Castidad
La Castidad - web Museo del Prado
La Castidad - Pechina de la capilla de San Juan del Ramo
Iglesia de Santa María, Viana
La Castidad, personificada en una figura femenina, pelea contra las pulsiones sexuales representadas por un Cupido en forma de Amorcillo.  La Castidad va ganando, tiene preso a Cupido, pisotea su arco roto y su carjac, y le azota con una fusta. Cupido está representado por un niño alado con los ojos vendados y con las manos a la espalda.

La Sabiduría Evangélica

La Sabiduría - web Museo del Prado
La Sabiduría - Pechina de la capilla de San Juan del Ramo
Iglesia de Santa María, Viana
La Sabiduría en forma de figura femenina alada recibe la inspiración del Espíritu Santo en forma de paloma, mientras sujeta un gran libro con la mano derecha y dos amorcillos contemplan la escena.

La Constancia 

La Constancia - web Museo del Prado
La Constancia - Pechina de la capilla de San Juan del Ramo
Iglesia de Santa María, Viana
La Constancia  aparece personificada en un mujer que sujentándose a una columna con la mano izquierda, blande una espada con la derecha ante un pebetero en llamas.

La Santidad

La Santidad - web Museo del Prado
La Santidad - Pechina de la capilla de San Juan del Ramo
Iglesia de Santa María, Viana
La Santidad, personificada en una mujer cubierta con velo, se arrodilla ante una cruz; a sus pies una jarra dorada y  tras ella un altar en llamas.

Otras referencias:

El Vianense, 1913

Título: El Vianense. Periódico independiente y defensor de los intereses morales y materiales de la localidad.
Números y fechas:
   17: 21-09-1913
   18: 28-09-1913
   19: 05-10-1913
   22: 26-10-1913
   23: 02-11-1913
Fuente: Biblioteca Navarra Digital (BiNaDi) - navarra.es (PDF)
"El Vianense" fué un semanario de tendencia liberal y regeracionista que se publicaba los domingos, en la imprenta H. de Martínez de Logroño.
En la BiNADi hemos encontrado este PDF que incluye cinco ejemplares del año 1913. El número del 2 de noviembre nos muestra el más que caliente ambiente político que se respiraba en Viana por esas fechas, con un enfrentamiento abierto entre carlistas y liberales que culiminaría en los sucesos del 11 de noviembre de 1913, Los hechos se produjeron entre las 4 y 5 de la tarde en la Plaza de los Fueros (todavía hay marcas de tiros en el portal de San Juan) y Cuatro Cantones con un saldo de tres muertos y bastantes heridos de bala, 

Referencias