Viana es nombre de mujer

Título: La historia de Paris y Viana
Transcripción: Andrea González (Máster de Estudios Hispánicos Avanzados de la Universitat de València)
Publicación: Tirant, 16 (2013), pp. 531-564
Fuente Roderic. Universidad de Valencia


LA HISTORIA DEL NOBLE CAVALLERO PARÍS Y DE LA MUY HERMOSA DONZELLA VIANA.

I

Comienza la historia de París y Viana, la cual es muy agradable y plazentera de leer y especialmente para aquellas personas que son verdaderos enamorados, según que se sigue en la presente obra.
Cuando el rey Carlos reinava en Francia andava el cuento de la encarnación de Nuestro Señor Jesuchristo de mil Cc y Xxi años, era un dolfín -de una ciudad de nombre Viana- un noble hombre de Francia que se llamava Godofre de Alansón, que era su pariente del rey de Francia. El cual era muy gran señor y muy amado del rey de Francia y de todos sus varones y cavalleros, tanto que no hazían ninguna cosa en el reino que él no fuesse llamado a consejo. E como aqueste dolfín oviesse por muger la hija del Conde de Flandes, la cual avía nombre Diana, que era de tanta belleza y her￾mosura que bien era digna de aver aquel nombre de aquella bella estrella, y de entendimiento y de todas noblezas era complida y acabada.
Aqueste dolfín y Diana estuvieron siete años que no ovieron fijo ni fija, y eran mucho desseosos de haver hijos con que Dios fuesse servido y que fuessen plazientes a su sancto servicio. E plugo a Nuestro Señor Dios que a los ocho años la señora Diana uvo una hija mucho bella, por la cual fue hecha muy gran alegría y muy gran fiesta, e hiziéronla baptizar en señal de gran nobleza y pu￾siéronle nombre Viana, assí como avía nombre la ciudad donde era nascida. Aquesta donzella fue dada a criar a una señora de muy buenas costumbres y de buena vida, la cual avía una fija que avía nombre Isabel, la cual le fue dada por compañera a la fija del dolfín que jugasse y tomasse plazer con ella, y llamávala hermana. Y aquesta Viana crecía y multiplicava en muy gran belleza y pru￾dencia. Leer romances y canciones de tañer instrumentos, y dançar y todas cosas en que tomasse plazer le eran enseñadas, en tal manera que crescía y multiplicava en muy grande y alta belleza. Y como fue de edad de doze años, no solamente en la gracia del dolfín, más aún por toda la tierra de Francia y de Inglaterra era tenida por gran maravilla la su hermosura, y era demandada por mu￾chos condes y nobles varones de Francia en recuesta por muger.
Y aquel dolfín avía debaxo de sí un noble y gentil hombre, y de gran linaje y [...]


COMENÇA LA HISTORIA DE
las amors e vida del caualler Paris e de Viana filla del Dalfi de França

En lo temps del gran Emperador Carles, Rey de França, fill del Rey Pepi, que de la vna part d Espanya lança los moros, e de aquella trague e expelli lur infael e cruel senyoria, era Dalfi de la ciutat de Viana vn noble baro, per nom Godoffre de Lanço, del linatge real del Emperador, e per aquell molt amat. Aquest tenia per muller vna molt noble dona, anomenada Viana, filla del Comte de Flandes, discreta e molt virtuosa; la qual, apres de hauer estat per set anys sens infants, pari vna filla molt bella, de que fon feta gran festa, e fon aximateix nomenada Viana, e fon donada a criar a vna noble dona, qui hauia vna filla que Ysabel se deya, que fon en lo seruey de la dita Viana criada. Aquesta Viana cresque en tanta bellesa y saber de letres e musica, que marauella era, e en totes coses segons lo desig seu era seruida. Aquest Dalfi hauia en sa terra vn noble home e de gran linatge, per nom micer Jacobo, qui hauia vn sol fill nomenat Paris, en qui era tota la sperança sua, *[A 2 v]molt gran sonador e cantador; lo qual, en edat de setze anys fon molt dispost e valent de sa persona, que era cosa marauellosa. E tenies molt atauiat de vestir e adreçat de coses de guerra e de caça, que bastara per star ne seruida vna real persona. E per ço era molt amat per lo Emperador e per lo Dalfi. Aquest Paris tenia gran amistat ab vn fill de vn caualler, apellat Adoardo, los dos de vna edat, e amauen se molt. Aquests dos eren bells sonadors e cantadors, pero mes Paris. Adoardo era molt enamorat de vna noble dona del contat de Braybant. Paris nos curaua de amors: posat que hauia vn any tenia grat per estrem de Viana, filla del Dalfi, e com mes anaue, lo amor mes li augmentaua. Pero com pensaua aquell amor no era egual, desliberaua dexarlo. Viana no apercebia les intencions de Paris, perque ell nos gosaua demostrar com los altres barons qui per amor della feyen moltes coses de caualleria.

Com Paris, per seruey de Viana, venia moltes nits
sonar y cantar ab Adoardo baix de la finestra
on ella dormia. E com scapa a aquells
quils volgueren pendre.


Comença la historia de las amors
e vida del caualler Paris e de Viana 
filla del Dalfi de França

Viana e Ysabel


LA HISTORIA DEL NOBLE CABALLERO PARÍS y DE LA MUY HERMOSA DONZELLA VIANA
I
Comienca la historia de París y Viana, la qual es muy agradable y plazentera de leer y especialmente para aquellas personas que son verdaderos enamorados, según que se sigue en la presente obra

   Cuando el rey Carlos reinava en Francia andava el cuento de la encarnación de Nuestro Señor Jesuchristo de mil cc y xxi años, era un dolfín de una ciudad que avía nombre Viana un noble hombre de Francia que se llamava Godofre de Alansón, que era su pariente del Rey de Francia, el qual era muy gran señor y muy amado del Rey de Francia y de todos sus varones y cavalleros, tanto que no hazían ninguna cosa en el reino que él no fuesse llamado a consejo. E como aqueste Dolfín oviesse por muger la hija del Conde de Flandes, la qual avía nombre Diana, que era de tanta belleza y hermosura que bien eradigna de aver aquel nombre de aquella bella estrella, y de entendimiento y de todas noblezas era complida y acabadas.
      Aqueste Dolfín y Diana estuvieron siete años que no ovieron fijo ni fija y eran mucho desseosos de haver hijos con que Dios fuesse servido y que fuessen plazientes a su sancto servicio. E plugo a Nuestro Señor Dios que a los ocho años la señora Diana uvo una hija  mucho bella, por la qual fue hecha muy gran alegría y muy gran fiesta, e hiziéronla baptizar en señal de gran nobleza y pusiéronle nombre Viana, assí como avía nombre la ciudad donde era nascida. Aquesta donzella fue dada a criar a una señora de muy buenas costumbres y de buena vida, la qual avía una fija que avía nombre Isabel, la qualle fue dada por compañera a la fija del Dolfín que jugasse y tomasse plazer con ella, y Ilamávala hermana, y aquesta Via

  • Història de Paris e Viana

Història de Paris e Viana - enciclopedia.catteratura-catalana/historia-de-paris-e-viana

Novel·la sentimental i cavalleresca, conservada en dos incunables (1495 i ~ 1497), tot i que a l’inventari de la biblioteca del Magnànim, hi figura un manuscrit del 1417.

De gran difusió al llarg de tot el s. XV, sense la qual no s’entenen obres com el↑Tirant lo Blanc o el↑Curial e Güelfa, hom en desconeix l’origen, que podria ser provençal o català. El text conservat més antic és en llengua francesa (1432) i hi ha nombroses edicions en set idiomes diferents, entre les quals destaca la versió manuscrita aljamiada del s. XVI. En una prosa poc ornamentada però fluida en el seu traç, l’autor presenta un heroi de baix llinatge, digne precedent de Curial, enamorat de Viana, filla del Delfí de França. Conscient que les diferències socials són un obstacle insalvable per a la seva relació amorosa, Paris esdevé un perfecte cortesà i un destre cavaller i aconsegueix el guardó per ell desitjat, el cor de la noble Viana. El Delfí s’oposa a la relació, fa empresonar la seva filla i el pare de Paris, vassall seu, i fa perseguir l’heroi, el qual fuig, i inicia un periple que el durà de Gènova a Orient. Quan, amb motiu d’una croada, el Delfí cau presoner, Paris, fent-se passar per nadiu, l’allibera amb la condició que li sigui concedit el que ell demani. Un cop a França, demana la mà de Viana, la qual cedeix únicament quan descobreix la identitat del seu enamorat. L’amor ha triomfat. Les virtuts del bon cavaller enderroquen la rígida jerarquia social feudal.

Història de Paris e Viana és una novel·la sentimental i cavalleresca, conservada en dos incunables (1495 i ~ 1497), tot i que a l'inventari de la biblioteca d'Alfons el Magnànim, hi figura un manuscrit de 1417.




Perfecto García de Jalón y Hueto

Título: Diez meses en el frente (1938)
Autor: Perfecto García de Jalón y Hueto
Editorial: Edición del autor
Fecha Edición: 1 de diciembre de 2018
Fuente: Cazarabet conversa con...   Ángel García de Jalón Lastra, editor del libro “Diez meses en el frente (1938). Crónica gráfica y diario de guerra” de Perfecto García de Jalón Hueto


Crónica gráfica y diario de guerra desde la “mirada” de Perfecto García de Jalón Hueto que vivió diez intensos meses de la Guerra Civil Española en las trincheras.
Cuenta su paso por la contienda desde una crónica gráfica acompañada de un diario de guerra.
La crónica se enmarca por “un recorrido por los frentes de guerra de Huesca—Alto Gállego, Sobrarbe, Ribagorza y la Sierra de Espadán en Castellón---, también se pasa por Cantabria, Navarra, Zaragoza, La Rioja, Teruel, Castellón y Valencia.
La sinopsis del libro: Narra la historia , más que nada de forma gráfica, vivida por Perfecto García de Jalón Hueto—nacido en Viana(Navarra) el 1915-- .Este navarro era estudiante de Medicina cuando aconteció el Golpe Militar contra la II República que resultó fallido y que terminó en una guerra que duró tres años. Nuestro protagonista es movilizado en Enero del 37, llevándose a la guerra un diario en su bolsillo que fue rellenando con sus vivencias, andanzas y demás como soldado  de la 3ª División de Navarra y como Sanitario. Estuvo en ello hasta junio del 38.Después se unió al Grupo de Sanidad de la 108 División hasta el final de la guerra
Pero Perfecto no solamente “se conformó” con el diario…fue a más porque se llevó al frente una cámara de fotos. Atesoró  unas 190 instantáneas fotográficas y numerosos documentos originales que se han conservado, permitien do, ochenta años después reconstruir e ilustrar su “aventura” militar, volviendo a dar vida a compañeros y situaciones que lo acompañaron en aquellos años.
De esta manera, nos asomamos, también, a la historia de su familia, a la historia de la  cotidianidad militar conviviendo en plena naturaleza… con los sobresaltos bélicos y los permisos, vividos como escapadas,  a Viana, a Zaragoza… Estos permisos retratan una retaguardia urbana que sobrevivió de espaldas a la crudeza de los frentes que, en todo caso  y en un `país pequeño como España no estaban tan lejos.
El lector encontrará aquí numerosos documentos inéditos, con fotografías de diversos pueblos y lugares  de aquella España de 1938 que estaba en plena contienda bélica. Se incluyen, también, referencias de algunos de los compañeros de milicia que han podido ser identificados, así como retrataos de muchos otros en los que tal vez el lector reconozca a algún antepasado suyo.
El editor de este libro, así como la persona que guarda cuidado de textos, composición y comentarios es Ángel García de Jalón Lastra: Es el hijo de Perfecto, el autor del diario de guerra en el que se basa la presente publicación. Nació en Santander, pero es vianés por vía paterna. Ha sido quien se ha encargado de la documentación, la investigación histórica, la producción y los comentarios que acompañan  esta edición. En la actualidad reside en Mallorca donde ejerce su oficio de arquitecto.

Otras referencias




Obispos de Calahorra en Viana

Título: Episcopologio calagurritano desde la reconquista de la sede en 1045
Editor: Obra Pontificia de Vocaciones Sacerdotales [de la Diócesis de] Calahorra
Autor: Bujanda, Fernando, 1890-1978
Publicación: Logroño; José Jalón Mendiri, 1944


Miguel Romero de Yanguas
p.24

Juan de Santo Domingo
p.24-25

Fernando 1352-
p.27-28

Martín Martínez
p.28-29

Roberto de Cosos (Robert de Coq) 1373
p.29


Fernando Manuel 1403-1408
p.33

José de la Peña 16xx,1667
p.58-59


In palatio episcopali de Viana

Título: Robert Le Coq, consejero de Carlos II de Navarra, obispo de Calahorra (1362-1373)
Autores: Eliseo Sainz Ripa
Localización: Príncipe de Viana, ISSN 0032-8472, Año nº 55, Nº 202, 1994, págs. 331-376
Fuente

IN PALATIO EPISCOPALI DE VIANA
Residió en Viana, sin duda para vivir a caballo entre los dos reinos, el de Navarra, a cuyo rey estaba sujeta esta villa, y el de Castilla, a cuya corona, aun siendo sufragánea de Zaragoza, pertenecía la sede calagurritana.
El lugar fue astutamente elegido.
Viana era plaza fuerte de Navarra, con gentes de buen pasar gracias a sus feraces campos cerealistas y vinícolas. Entre sus vecinos vivía un cabildo con iglesias de prestigio y una aljama donde abundaban los prestamistas y cambistas de frontera. Viana presidía uno de los arcedianatos de la diócesis de Ca￾lahorra, con una silla en el coro de Calahorra para su arcediano. Los judíos creaban algunas dificultades, pero aportaban dineros al fisco local y a la iglesia: el 9 de octubre de 1361 desde Pamplona, el infante don Luis había ordenado a todos los porteros y demás oficiales que siempre que fueren requeridos
por los procuradores de los clérigos de Viana obliguen a los judíos de dicha villa a pagar los diezmos y primicias tanto de las heredades que compraron a los cristianos como de las que trabajaban siendo propiedad de éstos.
Esto de la proximidad de la frontera interesaba al obispo: la muga de Castilla quedaba a dos leguas escasas. Por residir en Navarra podía burlar a Castilla; por ser obispo de Calahorra, en caso de peligro, podría saltar la frontera de Castilla sin salir de su obispado.
La tradición local llama todavía a una de las casas de Viana el palacio del obispo, sin que podamos precisar si fue el de don Robert. De todas las formas en su recinto amurallado, de perímetro reducido, cualquier puerta estaba cercana para la huida.
Desde el palacio episcopal el 25 de abril de 1363 otorgaba Roberto de Coos un acta nombrando procuradores suyos al maestro Randulfo de Alciaco, canónigo de Amiens, al maestro Pedro de Águila, maestro Garverna de Reims, a Juan de Ulniomonte, al presbítero Roberto de Saleu, al maestro Geraldo Berniaco, Juan Grant, Juan Blache y Raúl de Belvaco para que le representen en la visita ad límina y en otros asuntos ante la Curia Romana.
Esto se otorgó en el palacio episcopal de Viana, diócesis de Calahorra.
En junio de 1363 y en agosto de nuevo al calagurritano se le reconocen en la Cámara de Aviñón recientes ingresos. Y nuevamente en la primavera de 1364 la nota "visitado liminum" a nombre de don Roberto. 


Robert Le Coq, dans une diatribe contre les officier du roi
Wikimedia Ccommons




Sello de Robert de Coq, 1348 - 1349
Fuente sigilla.org






Enrique IV de Castilla desde Viana

Título: Testimonio notarial por el que se da fe de que Diego López de Estúñiga, en virtud de su poder de armar caballeros concedido por Enrique IV, ...
Fecha: 12-06-1461
Fuente: http://pares.mcu.es/ParesBusquedas20/catalogo/description/12665415

Contiene: Carta de licencia (1461, junio, 12. Viana -Navarra-) otorgada por Enrique IV de Castilla a favor de Diego López de Estúñiga para armar caballeros




Méritos de José Antonio Lacayo de Briones

Titulo: Relación de méritos y servicios del maestre de campo don José Antonio Lacayo de Briones, natural de Viana, comandante de las milicias de la plaza...

Fecha: 1759-12-10 , Madrid

Fuente: PARES



Sitio de Viana por los castellanos levantado por el valor de sus defensores

Sitio de Viana por los castellanos levantado por el valor de sus defensores

Grabador Juan Lamarca

Annales del Reyno de Navarra, TIIIIi, libro 24 







Viana, 1818

Título: Nuevos elementos de geografía general astronómica, física y política, para servir de base á la educación de la juventud

Fecha: 1818 - 1819

Autor: García, Juan Justo

Publicación: Salamanca, Imprenta de D. Vicente Blanco

Fuente: Biblioteca Digital JCyL

Viana iana es c. de 4 mü alflá. sobre una colína que ofrece un herimoso orizonte , cuyo suelo fecundo da mucho trigo , cebada y vino, con abundancia de aceyte , legumbres y otras semillas : en sus espaciosas deesas se mantienen 300 cabezas de ganado mayor y 18 mil del menor. Las iglesias de sus dos parroq. son capaces y bien adornadas: y hay ademas un conv. de franciscos , un hospital, una célebre ermita de San Miguel, mercado todos ios jueves, y una feria por la Magdalena.

Cosas de Navarra

Título: Cosas de Navarra
Publicación: Pamplona, Bengaray, Impresor
Fecha: 1936
Autores/Autoras: Arnoriaga Maestroarena, Vicente; Bengaray, Ramón
Fuente: Biiblioteca Navarra Digital


Es costumbre tradicional que al frente de un libro que surge, como puerta en la fachada que comunica con el interior, vayan unas páginas en que el autor cante loas en su favor, exprese el vacío que viene a llenar y dé suma importancia a aquello de que trata. Nada de eso, lector amigo, podemos poner nosotros: na￾da de eso, porque nuestro libro es un libro sin autor o, si quieres, de autor anónimo. 
El fondo del mismo, las leyendas que en él se recogen, no son elucubraciones de un espíritu más o menos fecundo, sino que son trozos, girones del alma del pueblo navarro, espigados del folklore fértil de sus tradiciones. 
Un día, allá por enero del año pasado, surgió en de mente de nuestra estimadísima Inspectora doña Rosaura López, la gran idea de recoger todos esos retazos históricos en un libro de leectura; y los Maestros de su predilecto Centro de Colaboración de 
Estella se empequeñecen ante la idea, pero se aprestan a trabajar para llevarla a feliz realización. También compañeros de otros Centros y Partidos judiciales aportaron su generoso esfuerzo; mas a ella se debe el mérito esencial. 
Libro, pués, gestado entre maestros y que seguramente —arcanos del futuro—morirá entre Maestros. A falta de loas que lo ensalcen hay en él un hálito ideal que vale por todas ellas. 
Es el afán de recoger en esas leyendas contadas al amor de la lumbre crepitante en las largas noches de invierno, el alma de Navarra: ¡que no se pierdan en la luz difusa de los tiempos, sino que los hombres del mañana las conozcan, las infiltren en 
su corazón y, por ende, amen esta tierra que vieron por vez primera! 
No esperes ver en el libro que ofrecemos trozos literarios, galanuras del lenguaje, sí no es en aquellas páginas que han sido hechas por maestros, no de escuela, pero sí de Literatura a quienes desde este lugar testimoniamos nuestro agradecimiento 
más profundo, ya que no tenemos otro medio de mostrárselo. 
El libro que te ofrecemos ha nacido, pues, sin padres conocidos; pero una vez más el espíritu hidalgo de Navarra se muestra bajo el nombre de Asociación del Magisterio Navarro, lo amamanta, le presta su apoyo y calor hasta que, ya crecido, lo lanza por el mundo en busca de fortuna. La victoria o la derrolla se la traerá la vida. 
Maestro amigo: préstale un poco de cariño, ayúdale para que su vida sea próspera. Eso es lo que espera el Centro de Colaboración de Estella, la Asociación del Magisterio Navarro y en su nombre 
MANUEL YABAR. 

Referencias 


Castillos, torres y palacios

Título: Navarra. Castillos, torres y palacios
Autor: Juan José Martínez Ruiz
Fecha: 2008
Publicación: Gobierno de Navarra
Fuenre https://www.culturanavarra.es/es/navarra-castillos-torres-y-palacios


VIANA

Restos del recinto amurallado medieval. Portales

La ciudad de Viana –entonces era todavía villa– fue fundada por el rey Sancho el Fuerte,que le otorgó su fuero en 1219, con el fin de asegurar y defender aquella zona fronteriza de Navarra frente a Castilla. Era un antemural o posición avanzada de primera línea, a corta distancia del poderoso reino vecino, cuya ciudad de Logroño estaba casi a tiro de piedra. Debido a esa circunstancia, desde el primer momento la nueva población estuvo rodeada de un fuerte cerco de murallas, en el que el castillo –hoy desaparecido– y las torres de sus dos iglesias de San Pedro y Santa María constituían losbaluartes más destacados. En 1957, el general Francisco Becerra realizó en varios planos una reconstrucción del recinto amurallado, que estaba jalonado por unas veinte torres de planta cuadrada, como las de San Llorente, de la Algarrada, de la Tahona, de las Palomas, del Caballo, de la Solana, de la Rampa o de la Carrera, y una sola de planta circular, conocida por eso como el tambor. En cada uno de los cuatro frentes, que se adaptaban a la forma rectangular del perímetro urbano, se hallaban emplazadas sendas barbacanas, de las que solamente se conserva hoy la de San Pedro, reforzada con sólidos contrafuertes. Se entraba en la población a través de cuatro portales: el de Estella, situado en el frente oriental, el de San Felices en el occidental, que eran los dos lados más cortos del recinto, y los de Santa María –más tarde llamado de San Juan– y de la Solana, en los dos lados de mayor longitud. En 1275, Viana sufrió un duro asedio por las huestes del infante de Castilla Fernando de La Cerda. No la pudo tomar, porque los vecinos se defendieron con valentía, por lo que lareina viuda les liberó del censo de 12 dineros que venían pagando por cada casa. Una súplica de las Cortes del Reino dirigida a la soberana, que recoge el propio privilegio, narra cómo “los vuestros homes de Viana, como leales vasallos, por defender meior la vuestra villa de Viana, desfizieron todas sus aldeas et derribaron cuantas casas eillos habían fuera de la cerca de los muros, que había más casas que en toda la cerca, de lo que, Seinnora, han recebido tan grant daino que non vos lo podríamos contar”. Años después, en 1301, se produjeron algunos debates y discordias entre los vecinos por razón de la derrama comunal efectuada para el pago de la tailla, una contribución que se exigía para atender el mantenimiento de las fortificaciones. Los que se consideraron perjudicados por la cantidad que se les había asignado acudieron al gobernador Alfonso de Robray, y a raíz de esa reclamación se mandó llevar a cabo una valoración de las casas y bienes de la villa, que constituye uno de los más antiguos catastros conocidos. En 1378 la plaza sufriría un nuevo asedio, quedando algún tiempo –en virtud del tratado de Briones– en rehenes de Castilla.

La situación en frontera, con el permanente riesgo que entrañaba, dio lugar a la concesión de distintas gracias y privilegios reales a la población y a sus vecinos. En 1413, en atención a esa circunstancia, Carlos III el Noble les hizo libres y les declaró exentos del pago de la sisa y del impuesto del vino. El año siguiente, les concedió 200 libras para que pudieran comprararneses de guerra “por defensión de la dicha villa, por tal que puedan resistir a los de Logroño e de los otros logares de Castieilla, con quienes continuadament han disensiones et debates en razón de términos et entre eillos”. El año 1460, con ocasión de otra de las guerras contra Castilla, la población volvió a ser cercada por los castellanos, “combatiéndola todos los días de bombardas, trabucos cortantes e otras artillerías”.

Una vez más, sus vecinos “virilmente por muchos días se defendieron, hasta tanto que falles ciéndoles provisión e mantenimiento, venían en tiempo que comían caballos e otras fieras inusitadas; et ansí afligidos, con espresa licencia del rey se rindieron al de Castilla, en cuyo poder estuvieron cinco años”. El clérigo Juan de Amiax dedicó encendidos elogios al valor de las mujeres de Viana en aquella ocasión, y dice “que no menos las doncellas que las casadas, disfrazadas con los vestidos de sus hermanos y maridos muertos, hicieron señaladas proezas”. Al cabo de ese tiempo, acudieron a liberarla y recuperarla para la Corona de Navarra el obispo de Pamplona y el conde de Lerín, que con sus huestes obligaron al capitán castellano a encerrarse en el castillo, y los vianeses, por su parte, “alcalde, jurados, clérigos e legos, trabajaron de conquistar el castillo… dando mantenimiento a las gentes de armas que con el obispo y el conde de Lerín estaban allí por tiempo de un mes,a la fin del cual, Dios mediant, el dicho castillo fue recobrado”. Poco después, Fortuño de Toledo, en una cabalgada que partió de Santo Domingo de la Calzada y de Logroño, con “grantnúmero de gentes castellanas, así de a caballo como de a pie, entraron en el territorio de Viana e cruelment talaron fasta el número de nueve mil peonadas de las viñas con su fruto e mucha arboleda”. En compensación por todos esos daños, la princesa gobernadora doña Leonor concedió a la villa un día de mercado, que ten dría lugar el miércoles de cada semana, franco de toda imposición de alcabala y demás derechos, así para los de Navarra como para los que acudiesen a él de Castilla o de otros reinos.

Ha adquirido tintes casi legendarios la presencia en Viana de César Borgia, que acabaría encontrando la muerte en sus inmediaciones en el año 1507, y que sería enterrado en la magnífica y casi catedralicia iglesia gótica de Santa María.

Tras la conquista de Navarra por Fernando el Católico en 1512, la antigua plaza fuerte, baluarte navarro frente a Castilla desde su fundación, perdió su importancia estratégica. Las murallas perdieron su misión defensiva, aunque se mantuvieron en pie, lo mismo que los antiguos portales, que todavía se conservan, aunque reconstruidos en el siglo XVI. El ayuntamiente compró al Real Patrimonio la propiedad del ya inútil recinto en 1570 y a partir de esa fecha se comenzó a abrir huecos y a edificar casas adosadas a los muros, que quedaron ocultos por las nuevas construcciones. El castillo, que se salvó de las órdenes de demolición dadas en los años 1512, 1516 y 1521, acabó abandonado a su suerte. Una parte de él se transformó a partir del año 1593 en un edificio palaciano conocido como la Casa Real, y otra, que incluía un tramo de muralla, la antigua torre del homenaje y otra torre llamada de las Palomas, permaneció en pie, aunque en estado de deterioro progresivo, hasta su total derribo en el año 1940.

En la actualidad, se conserva, aunque mutilada, la torre de San Pedro, cuya base corresponde a la antigua construcción medieval, con la barbacana que existe al pie de la misma, reforzada por recios contrafuertes. Y los portales de la Solana, de Estella, de Santa María y de San Felices, además de los de San Miguel y de la Trinidad, que son muy posteriores y no formaban parte del primitivo recinto. Casi todos son de arco rebajado, y los de Estella y de la Solana, rehechos en 1563 y 1583, lucen labras heráldicas con las armas reales españolas con la composición muy poco frecuente de Navarra en el primer cuartel, Castilla y León en el segundo, Sicilia en el tercero y Aragón en el cuarto, y timbradas además con el águila bicéfala de Carlos V.